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Sandra Cisneros Pinta Su Casa de Morado: La Política del Color en el Barrio

Por Lupe Fierro

En 1997, Sandra Cisneros pintó su casa victoriana en el barrio histórico de King William, San Antonio, de un morado intenso — un morado que ella describió como el color de las flores de bougainvillea, de las rebozos de su abuela, de la tradición visual mexicana que los vecinos anglos de su barrio simplemente no tenían en su vocabulario estético.

La ciudad de San Antonio le envió un aviso de violación a las normas del distrito histórico. Los vecinos se quejaron. Los periódicos cubrieron el escándalo.

Cisneros respondió con un ensayo. Y no pintó la casa de otro color.

La Arquitectura de la Exclusión

Los distritos históricos son, entre otras cosas, instrumentos de homogeneización estética. Las normas de "preservación" codifican un gusto — invariablemente el gusto de quienes establecieron el barrio en su forma "histórica" — y lo imponen a quienes llegaron después.

En el caso de King William, el "histórico" era un barrio construido por inmigrantes alemanes en el siglo XIX, con paletas de color europeas. Que una escritora mexicoamericana pintara su casa de colores vinculados a la tradición visual de México — que tiene tanto derecho histórico a estar en San Antonio como cualquier otra — fue leído como violación, no como continuidad histórica.

Cisneros lo vio con claridad: "¿Cuál historia estamos preservando? ¿Y a quién excluye esa historia?"

El Color Como Lenguaje

En la tradición vernácula mexicana, el color de la fachada es un enunciado. El azul añil protege de los malos espíritus. El amarillo y el ocre evocan tierra y cosecha. El morado — guinda, violeta, magenta — aparece en rebozos, altares, papel picado, la ropa ritual del Día de Muertos.

Usar ese vocabulario en la fachada de una casa no es decoración arbitraria. Es una inscripción cultural. Es decir: aquí vive alguien cuya historia estética no cabe en la paleta aprobada por el Comité de Preservación Histórica.

Esta es la dimensión rasquache del gesto: usar los materiales del entorno inmediato — el color, la fachada, el barrio — para afirmar una presencia que el orden establecido preferiría invisible.

La Casa Como Texto

No es casualidad que Cisneros haya respondido al escándalo con un ensayo. Para ella — autora de La Casa en Mango Street, donde la casa es el locus de la identidad, el deseo, el confinamiento y la liberación — la casa nunca fue solo arquitectura.

La casa es texto. Y pintarla de morado fue escribir en un idioma que la institución no sabía leer. El escándalo no fue sobre el color. Fue sobre la ilegibilidad. Sobre el rechazo de una comunidad a ser traducida al gusto dominante.

La casa de Cisneros sigue siendo morada.


Lupe Fierro es escritora y crítica cultural. Su ensayo sobre arquitectura vernácula y resistencia identitaria en el suroeste fue publicado por la University of Texas Press.